bicis sin pedales

Las bicis sin pedales o de equilibrio están muy de moda últimamente. A mí al principio me chocaba un poco pero, después de investigar un poco, me he vuelto muy fan.

Atrás quedaron las bicis con ruedines y el momento fatídico de quitárnoslos y enfrentarnos a la realidad. Con las bicis de equilibrio, este mal trago nos lo hubiéramos ahorrado nosotras también.

Cuando son pequeños, los niños no tienen apenas equilibrio. Si andan tambaleándose, imaginaos lo que es para ellos manejar el manillar de la bici a la vez que pedalean. Coordinar manos y pies haciendo movimientos distintos no es nada sencillo.

Aparte de esto está el miedo que nos daba caernos, no sé si os acordáis. Alguna sería más valiente, otra incluso, temeraria, pero seguro, seguro, que en algún momento habéis tenido algo de miedo, ¿a que sí?

bicis sin pedales para niños

Bueno, en las bicis sin pedales, la coordinación es un poco más sencilla y la transición a la bici real se hace más sencilla y menos brusca. Ahora los niños pasan del correpasillos a estas bicis y, de aquí, a las “reales”. Mientras tanto, a lo largo del proceso, nuestros hijos van entrenando el equilibrio, de forma que cuando cojan una bici de verdad, no sólo se sentirán más seguros, sino que realmente tendrán motivos para estarlo.

Las bicis sin pedales, por tanto, ayudan a desarrollar poco a poco el equilibrio (os dejo un link a un artículo que habla de su importancia) y la coordinación. En otras palabras, la psicomotricidad y, de paso, también, la musculatura. Los peques empiezan a entrenar a su nivel, por decirlo así.

Estas bicis, por tanto, son una apuesta total por la seguridad y la confianza. Veréis que no les importa pillar velocidad, incluso lo buscan, sin miedo. Suben cuestas, bajan y corren tanto cuanto pueden. Se lo pasan pipa, la verdad y cuando cogen la bici de los niños más grandes lo tienen todo controlado.

Os las recomiendo 100%. A Caro le encanta la suya y este año ya hemos regalado unas cuantas porque son perfectas para niños de entre dos y tres años. Son juguetes que ayudan a su desarrollo físico, a probar cosas sin miedo y que, además, son resistentes y seguros. ¿Quién da más?

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