El ser madre no tiene por qué cambiarte la vida. ¿Cuántas veces hemos oído eso? Que al final todo es una cuestión de cómo lo enfoquemos y cómo decidamos afrontarlo. De integrar nuestra vida familiar en nuestro círculo de amigos y al revés, etc. No sé vosotras, pero yo, miles. Y, ¿sabéis que os digo? Que no dudo de que la experiencia de otras sea ésa, pero que en mi caso, el ser madre le ha dado un giro de 180º a mi vida. Me apetece contarlo y compartir mi experiencia con todas vosotras, mamás. Me gustaría aprender de las vuestras también. Por supuesto, papás, tíos, tías, madrinas, padrinos, sois más que bienvenidos en este pequeño espacio público y personal a la vez.

ser madre en la naturaleza
A veces me siento un poco mamá pata con mi patita y me encanta. XD

El chute de amor más poderoso del mundo

Que una es mamá desde el momento en que se queda embarazada y es consciente de que hay una vida dentro, creciendo y palpitando, es un hecho. Pero que eso no es nada comparado con tener a tu bebé recién nacido en brazos, también. Creo que fue exactamente ese momento, el del primer contacto con mi hija el que me hizo entender de repente lo que significaba ser madre. El sentirla, pequeñita y delicada, contra mi pecho. El admirar lo preciosa que era y saber que desde aquel momento en adelante algo mágico empezaba entre Caro y yo. El sentir que siempre iba a estar ahí para quererla, protegerla, educarla, hacerla fuerte y feliz.

Ese sentimiento de amor absoluto (aquí va la explicación) creo que es algo que no se puede comparar con nada en el mundo y creo que es el desencadenante del cambio tan drástico que sufrió mi vida y la de muchas de vosotras.

Las prioridades cambian y no está nada mal

De repente te das cuenta de que lo importante no es que el proyecto salga genial, que a tu amiga se le pase el cabreo de turno o hacer hueco para ir a no sé qué cena con los colegas de tu pareja. No importa engordar un par de kgs. o saltarse las copas del afterwork. Lo que más importa en el mundo es que esa pequeña personita que ahora es el centro de tu vida, sea feliz, esté sana y crezca rodeada de amor y con todas sus necesidades más que cubiertas.

No quiero decir con esto que una pase a segundo plano, sino que mis prioridades, personalmente, han variado una barbaridad. Ya no me estreso si llego diez minutos tarde (cosa que ahora me pasa a menudo). No me preocupo si algo no es perfecto, ni considero que tenga grandes problemas mientras todos en casa estemos bien. Esa tranquilidad, ése disfrutar de las cosas pequeñas que antes me sonaba a tópico insoportable, es el mayor cambio de mi vida y el mejor regalo de Caro.

Lo pesada que me he vuelto…

Que síííí, que ya lo séééé, que me estoy poniendo un poco sentimental de más. Sé que también queremos quejarnos de algunas cosas. Como todo en la vida, la maternidad tampoco es perfecta. Claro que es más difícil tomarse un café ahora que antes, que las horas de sueño perdidas no se recuperan… Ya sé todo eso y ya habrá tiempo también de hablar de ello. Pero, ahora tenía unas ganas inmensas de poder contarle a alguien lo que acabo de compartir con vosotras. Éste es el objetivo de esta página: compartir todo lo que me apetece contar, lo bueno y lo malo. Siempre desde la perspectiva de mi propia experiencia, sin asumir que tiene que ser igual que la de nadie, ni mejor, ni peor.

En definitiva, que me gustaría que este fuese un lugar para conectar, para expresarnos, para leernos y escribirnos y, sobre todo, para compartir una de las cosas más importantes de la vida: ser madre.

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