lidiar con crisis de pareja

Tras la llegada de Caro, Martín y yo no parábamos de discutir por absolutamente todo. Estábamos cansados y preocupados. Habíamos entrado en una espiral en la que un malentendido llevaba inevitablemente a otro y acababa siempre igual. Con una bronca y el consiguiente bajón. Así que, después de superar esta fase tan dura, me gustaría compartir algunos consejos y reflexiones para ayudaros a lidiar con las crisis de pareja.

Ahora que he leído mucho, he hablado con muchas amigas (algunas psicólogas) y he visto esto mismo repetirse en otras parejas, me doy cuenta de que es absolutamente normal. Aun así, hubiera agradecido saber de antemano que esto podía pasar y haber estado preparada.

Hoy me gustaría hablar del tema con vosotras y compartir un par de claves para lidiar con todos los problemas que se nos pueden venir encima en esta fase. Si no podéis evitar la crisis, seguro que esto os ayudará a llevarla mejor.

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La calma es la clave de todo

Ante todo, calma. Tener un hijo es un cambio tan grande que a veces cuesta hacerse a la idea de que nuestra vida en pareja tampoco es la misma ya. Todo ese tiempo que dedicábamos a nosotras o a nuestra pareja, ahora lo necesitamos para cuidar de una personita que nos necesita más que a nadie en el mundo.

Las prioridades han cambiado, pero no por ello tenemos que olvidarnos el uno del otro. Hay que hacer un esfuerzo conjunto y encontrar momentos para los dos. Es importante hacer planes comunes y seguir cultivando las aficiones que nos unen. Esto es algo que nos va a resultar particularmente difícil durante los primeros meses de vida de nuestro bebé. Tened en cuenta que es sólo una fase. En cuanto coja un ritmo y se acostumbre a la rutina, todo el tiempo de sueño de nuestro hijo es tiempo para nosotras y nuestra pareja.

Disfrutemos de nuestro día

Es posible que en medio de tantos cambios nos sorprendamos pensando que el otro no se preocupa por nosotras y a él o a ella le pase lo mismo, por eso es fundamental dedicar al menos un día al mes a nuestra pareja. Hoy es su día, que haga lo que quiera, ya sea estar tirado en el sofá, salir con sus amigos o disfrutar de una sorpresa o un mimo que le hayáis preparado. Lo mismo se aplicará a nostras, que tendremos también nuestro día. Entrar en esta dinámica no es tan difícil y es una forma de demostrarnos mutuamente que nos esforzamos por el otro porque lo queremos y nos importa su bienestar.

Comunicación ante todo

Otro de los problemas habituales es la falta de comunicación que, en parte, se debe a la escasez de tiempo libre que tenemos. Es fundamental hablar. Ninguno de los dos está en contra del otro ni discute para fastidiar. Estamos los dos agotados y a veces la situación nos sobrepasa. Es fundamental que saquemos media hora, nos sentemos juntos, hablemos de nuestros acuerdos y desacuerdos y lleguemos a un territorio común. Necesitamos entendernos y organizarnos juntos.

El reparto de tareas es fundamental

El reparto de tareas también suele acabar siendo un problema. A veces uno considera que el otro no se ocupa lo suficiente del bebé, de la casa, de lo común. También es posible que por temas como nuestro trabajo no seamos capaces de cubrir el 50% de nuestras tareas comunes y siempre haya uno de los dos que haga más cosas. Cuando esto es así, tenemos que sentarnos, acordar cuáles son las tareas que vamos a llevar a cabo y cómo vamos a repartirlas. Si no es de forma igualitaria, tenemos que compensar ese desequilibrio. Esto es fundamental para lidiar con cualquier crisis de pareja.

Nuevas situaciones, nuevos hábitos

Cada uno es un mundo y muchas veces no estamos del todo de acuerdo con los criterios del otro. Aquí sí que os digo que hay que ser flexibles de ambos lados y, si no podemos llegar a una solución que nos agrade a ambos, hay que ceder. Eso sí, una vez cada uno.

En cuanto al sexo, que es algo que nos preocupa bastante, es totalmente normal que con todos estos cambios no nos apetezca tanto. Puede que a veces ni encontremos el momento. Es fundamental dejarnos un poco de espacio y no forzar, pero también dedicar un tiempo sólo a eso: a la búsqueda de ese placer que tanto nos une como pareja.

En definitiva…

Más o menos, estos son los problemas comunes que tanto nos angustiaban a nosotros y aunque en su momento me parecían un mundo. Ahora mismo puedo deciros que es sólo una fase y que no hace falta tirarse de los pelos. Las claves para lidiar con las crisis de pareja son tres: tiempo, comunicación y cariño. Recordad que éste es un proyecto común y que si lo habéis decidido así es por todo lo que os une, empezando por el amor y acabando por los millones de cosas del otro que os hacen felices.